Brazil stands up to Cuba, Venezuela (Brasil se le para a Cuba, Venezuela)

Brazil’s acting President Michel Temer speaks during a meeting with trade unions, on the government's proposal for Social Security reform, at the Planalto Presidential Palace, in Brasilia on May 16. Eraldo Peres AP

Brazil’s acting President Michel Temer speaks during a meeting with trade unions, on the government’s proposal for Social Security reform, at the Planalto Presidential Palace, in Brasilia on May 16. (En calidad de presidente Michel Temer, habla durante una reunión con los sindicatos, en la propuesta del gobierno para la reforma de la Seguridad Social, en el Palacio) Eraldo Peres AP

By Andrés Oppenheimer –  Miami Herald

When I first read that Cuba and Venezuela are leading a diplomatic offensive against Brazil following the constitutional ouster of suspended leftist president Dilma Rousseff and the transfer of power to interim president Michel Temer, my first reaction was that it was a joke.

Cuando leí por primera vez que Cuba y Venezuela estabn liderando una ofensiva diplomática contra Brasil, tras la destitución constitucional del presidente de izquierda en suspensión, Dilma Rousseff y la transferencia de poder al presidente interino Michel Temer, mi primera reacción fue de que se trataba de una broma.

It’s certainly ironic that Cuba — a dictatorship that hasn’t allowed a free election, political parties or even one independent newspaper in more than five decades — even dares to criticize Brazil’s democracy over Rousseff’s suspension through a series of congressional steps in strict adherence to the Brazilian constitution.

Es ciertamente irónico que Cuba – una dictadura que no ha permitido elecciones libres, partidos políticos y ni siquiera un periódico independiente en más de cinco décadas – se atreva a criticar la democracia de Brasil sobre la suspensión de Rousseff a través de una serie de pasos del congreso en estricto apego a la constitución de Brasil.

And it’s just as ironic that Venezuela, which has become a de facto regime by refusing to accept the opposition-controlled National Assembly’s laws and by imprisoning opposition
leaders, claims against all evidence that Rousseff’s suspension was a “right-wing coup.”

Y tan irónico como eso es que Venezuela – que se ha convertido en un régimen de facto al negarse a aceptar las leyes implementadas por la Asamblea Nacional, (ahora controlada por la oposición) encarcelando a dirigentes de la oposición – afirme contra toda evidencia que la suspensión de Rousseff fue un “golpe de la derecha.”

But, indeed, a May 15 story in Brazil’s daily O Estado de Sao Paulo reported that “Cuba is leading a campaign against Brazil,” citing an email sent by Cuba’s mission to the United Nations in Geneva to more than a dozen international institutions to protest against an alleged “legislative and judicial coup d’etat in Brazil.”

Pero, de hecho, una articulo publicado el  15 de mayo en el periodico brasileño O Estado de Sao Paulo reportó que “Cuba está liderando una campaña contra Brasil”, citando un correo electrónico enviado por la misión de Cuba ante las Naciones Unidas en Ginebra a más de una docena de instituciones internacionales para protestar contra un supuesto “golpe de estado legislativo y judicial en Brasil.”

Hours later, Brazil’s Foreign Ministry issued a strong statement that “emphatically” denied the statements of Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador and Nicaragua, “which allow
themselves to opine and spread falsehoods.”

Horas más tarde, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil emitió una fuerte declaración la cual negó “enfáticamente” las declaraciones de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y
Nicaragua “que se atreven a opinar y a difundir falsedades.”

Curious about the clash between Brazil’s new government and leftist regimes that were close Rousseff allies, I called former Brazilian President Fernando Henrique Cardoso, the
architect of Brazil’s prosperity in recent decades and probably one of the most respected former presidents in Latin America.

Sintiendome curioso acerca del choque entre el nuevo gobierno y los regímenes de izquierda que fueron estrechos aliados de Rousseff, llamé el ex presidente de Brasil, Fernando
Henrique Cardoso, el arquitecto de la prosperidad de Brasil en las últimas décadas y probablemente, uno de los ex presidentes más respetados en América Latina.

Asked what’s behind the “coup” denunciations by Cuba and its allies, Cardoso told me that it’s most likely a defensive move, prompted by fear.

Al yo reguntarle qué hay detrás de las denuncias de “golpe” de Cuba y sus aliados, Cardoso me dijo que lo más probable es que eso era un movimiento defensivo, impulsado por el miedo.

“Look, they either don’t have any idea of what’s happening in Brazil, or they have a very good idea, and are scared,” he told me, adding that two thirds of the Brazilian congress — including a sizable part of Rousseff’s coalition members — voted for her impeachment in a constitutional process that enjoyed widespread popular support.

Me dijo: “Mira, o no tienen idea de lo que está sucediendo en Brasil o tienen una idea muy buena y tienen miedo”,  y agregó que los dos tercios del Congreso brasileño – incluyendo una parte considerable de los miembros de la coalición de Rousseff  – votaron por impugnarla en un proceso constitucional que disfrutó de un amplio apoyo popular.

“It’s probably a preventive reaction by Venezuela, Cuba and the others, for fears that things will change a lot” under the new government, he said, referring to Temer’s expected shift away from the previous government’s strong support for leftist regimes around the world.

“Es probablemente una reacción preventiva de Venezuela, Cuba y los demás, por temor de que las cosas cambien mucho” con el nuevo gobierno, dijo, en referencia al cambio de tendencia de Temer esperado, tan opuesto al gobierno anterior el cual tenía el apoyo de regímenes de izquierda de todo el mundo.

Cardoso added that Cuba and Venezuela are supporting Rousseff’s narrative of an alleged “coup” in Brazil, which seeks to blame her downfall on an alleged right-wing conspiracy,
rather than on her own government’s ineptitude, administrative paralysis and rampant corruption. “It’s a way to divert attention from reality and say ‘we were ousted by right-wingers’ ” Cardoso said.

Cardoso agregó que Cuba y Venezuela están apoyando la narrativa de Rousseff de un supuesto “golpe” en Brasil, que busca culpar de su caída a una supuesta conspiración de la derecha envés culpar a la ineptitud de su propio gobierno, a la parálisis administrativa y a la corrupción desenfrenada de Rousseff. “Es una manera de desviar la atención de la realidad y decimos ‘que fueron expulsados ​​por los derechistas'”, dijo Cardoso.

The former president, who is close to the new government, said that Cuba and its allies have nothing to fear in terms of diplomatic or commercial relations, except for a more
assertive Brazilian stand to defend democracy and human rights across the hemisphere.

El ex presidente, quien mantiene cercania con el nuevo gobierno, dijo que Cuba y sus aliados no tienen nada que temer en términos de relaciones diplomáticas o comerciales, a excepción de una posición más firme de Brasil en cuanto a la defensa de la democracia y los derechos humanos en todo el hemisferio.

New Brazilian foreign minister Jose Serra is a progressive democrat who was forced into exile during Brazil’s military dictatorship in the 1960s, and who will react strongly
“against those that try to meddle in Brazil’s internal politics without knowing the facts, and in support of one faction. That’s unacceptable,” Cardoso said.

El nuevo canciller brasileño José Serra es un demócrata progresista quien se vio obligado a exiliarse durante la dictadura militar de Brasil en la década de 1960 y quien va a
reaccionar con fuerza “contra los que intentan interferir en la política interna de Brasil sin conocer los hechos y en apoyo de una disensión. Eso es inaceptable”, dijo Cardoso.

Cardoso added that “Brazil’s new government will have a much firmer stand” on human rights and democracy issues in the region, in sharp contrast with Rousseff’s administration. “It will not accept situations of aggressions against democracy that [the previous government] failed to speak out against,” he added.

Cardoso añadó que “el nuevo gobierno de Brasil tendrá una posición mucho más firme” sobre los derechos humanos y la democracia en la región, en agudo contraste con la administración de Rousseff. “No aceptaremos situaciones de agresion contra la democracia lo cual [el gobierno anterior] se negó a denunciar”, agregó.

Asked whether the Temer government would support the Venezuelan opposition’s request that the Organization of American States invoke its democratic charter against the Venezuelan regime, Cardoso told me: “Without a doubt, Brazil’s government, to the best of my knowledge, will be more supportive of the use of the Democratic Charter.”

Cuandopregunté si el gobierno Temer apoyaría la petición de la oposición venezolana a la Organización de los Estados Americanos de invocar su carta democrática contra el
régimen de Venezuela, Cardoso me dijo: “Sin lugar a dudas, el gobierno de Brasil, en la medida de mis conocimientos, apoyará más el uso de la Carta Democrática “.

My opinion: There was no coup of any sort in Brazil, but a perfectly legal suspension of a president during an impeachment process, much like the one that was carried out against
former Brazilian president Fernando Collor de Mello in 1992.

Mi opinión: No hubo golpe de ningún tipo en Brasil, sino la suspensión perfectamente legal de un presidente durante un proceso de destitución muy parecido al que se llevó
a cabo contra el ex presidente de Brasil, Fernando Collor de Mello en 1992.

What’s really outrageous in this Brazil vs. Cuba diplomatic clash is that some — although fortunately increasingly fewer — members of the international community are listening to
Cuba’s and Venezuela’s lectures about Brazilian democracy, as if they had the moral authority to talk about it. The problem is not Brazil, which did not break the rule of law,
but Cuba and Venezuela, which do it on a daily basis.

Lo que es realmente indignante en este choque diplomático entre Brasil vs Cuba es que algunos – aunque afortunadamente cada vez menos – los miembros de la comunidad internacional están escuchando las conferecnias de Cuba y Venezuela acerca de la democracia brasileña como si tuvieran la autoridad moral para hablar de ello. El problema no es Brasil, que no rompió el estado de derecho, sino Cuba y Venezuela que lo hacen diariamente.