JEFE DE INVESTIGACIONES DE LA MORGUE: “DIOSDADO PRESIONÓ PARA CREMAR A OSCAR PÉREZ”

Ya había oscurecido en Lima, la capital de Perú, cuando el otrora Coordinador de Investigaciones Estratégicas de la morgue de Bello Monte, llegó a la entrevista, con un morral rojo al hombro y vistiendo una chaqueta característica de quienes hacen actividades de campo. Él es testigo presencial de lo que sucedió aquel 15 de enero con el cadáver del piloto del Cicpc, Oscar Pérez, asesinado por fuerzas regulares del Gobierno. Él es William Jiménez Gaviria.

Es tan sincero, que no se percata del impacto que puedan tener sus palabras. Habla con naturalidad. En su voz no hay rabia, ni indignación. Hay mucha tranquilidad y paz. Hoy tiene calidad de refugiado en el Perú.

William es oriundo de la población de Obispo, Barinas. Allí pasó su infancia. Desde el año 2012 es miembro del capítulo de Derechos Humanos de la Federación Interamericana de Abogados, con sede en Washington. Y representante de Derechos Humanos en el Colegio de Abogados de Caracas. Es abogado con especialización en Derecho Penal.

En los últimos días en Venezuela vivió su aventura. No se percató en aquel momento que él estaba siendo protagonista de una de las historias más oscuras que registra Venezuela en el 2018. Habla a prisa, quiere contar todo en detalle para que cada explicación se comprenda. Durante casi tres horas en un salón del lobby del hotel capitalino se oyó su voz, sin arrepentimiento, asumiendo el reto que le brindó ese momento histórico de todo lo que aconteció alrededor del piloto y su grupo, en el último momento.

Libró su propia batalla secreta. Registró cada nombre y cada momento, hasta que Oscar Pérez fue llevado a enterrar. William Jiménez Gaviria se vistió para la ocasión; corbata negra y camisa blanca. Fue así el único masón que estuvo a unos metros del momento en que el cuerpo de Oscar Pérez era enterrado. Y aunque al piloto del Cicpc lo habían destituido de la logia a la que pertenecía, el Coordinador de Investigaciones Estratégicas del Senamecf, lo consideró un hermano a quien rendirle la despedida.

Hubo tanta preocupación entre funcionarios gubernamentales y policiales ante lo que pudiera ocurrir con la muerte del piloto Oscar Pérez, que algunos pensaron en irse del país. Cuando se creía que el cadáver iba a ser cremado y con ello habría una reacción violenta por parte de sus seguidores, algunos se prepararon. “Esa noche, ya se había ido para San Antonio del Táchira, a punto de atravesar la frontera, el comisario José Humberto Ramírez Márquez, actual director de Senamecf”.

El Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) se inauguró el año pasado con el crematorio, con unos equipos argentinos de muy buena calidad. Está en la entrada del Cementerio General del Sur. “El jefe del crematorio, Ángeles Colmenares, sacó las llaves del crematorio y le dijo al coronel Domingo García: ‘coronel, tenga las llaves, si usted quiere cremar el cuerpo de ese señor (Oscar Pérez) hágalo usted’. También se opuso a esa acción”.

Hubo un movimiento de algunos masones para que el cuerpo fuera enterrado a determinada hora por razones místicas.

La orden oficial, luego de vencer el fantasma de la cremación, era enterrarlo sin que a ningún familiar le diera tiempo de llegar. Aun así la tía y la sobrina se habían quedado cerca y llegaron a tiempo para el entierro.

“Desde las 3 de la madrugada había un dispositivo militar desde el arco donde está en el Centro Portugués hasta el cementerio del Este. Desde las 4 estaba minado de funcionarios de Inteligencia. El Gobierno tiene fotos de todo lo que pasó ahí. A mí no me dejaron pasar desde la entrada del cementerio”, dice Jiménez.

Reconoce que “la doctora Ana Nóbrega, que es una gran profesional, tomó la precaución de embalsamar los cuerpos de Oscar Pérez y todo su grupo”.

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