Los pistoleros de la revolución bolivariana: Encapuchados y armados

Por Manuel M. Cascante

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Los peligrosísimos barrios de cemento y cinc que colman las colinas de caracas son los nidos de grupos de extrema izquierda que se mueven detrás y al lado del líder revolucionario Hugo Chávez. Pistola al cinto, estas milicias, armadas por el Gobierno, son su más importante herramienta de presión social. El fotorreportero Álvaro Ybarra Zavala se mete en la boca del lobo y nos muestra la otra cara del «socialismo del siglo XXI».

El ojo confirma lo que las estadísticas señalan. Según la revista Foreign Policy, Caracas, con algo más de tres millones de habitantes, tiene la mayor tasa anual de homicidios en el mundo: 130 por cada 100.000 habitantes, más que Ciudad del Cabo, Nueva Orleans y Moscú. «La capital del país de Chávez se ha tornado en años recientes mucho más peligrosa que cualquier ciudad suramericana, superando aún a la otrora notoria Bogotá», sentencia la publicación. Y lo corrobora un paseo nocturno por el antaño floreciente Sabana Grande, el bulevar comercial de la ciudad, convertido ahora en un aterrador parque temático de la delincuencia.

El del Orinoco es un país rico lleno de pobres. Siempre lo ha sido. Ajena al consejo de Arturo Uslar Pietri, «sembrar el petróleo», la «Venezuela saudí» lleva camino de convertirse, merced a la criminalidad, en la «Venezuela iraquí». En los supermercados, en los barrios nobles de Chacao o en los ranchitos que se asoman sobre la ciudad nunca falta el Scotch añejo (por algo es el primer consumidor mundial per cápita), aunque escaseen la «harina PAN» –con la que se elaboran las arepas y las hallacas navideñas–, el pollo, la leche o los huevos. Y, últimamente, también el agua y la electricidad.

Los taxistas se lo piensan dos veces antes de subir a la 23 de Enero, una de las parroquias más pobladas y deprimidas del céntrico municipio Libertador, en el área metropolitana de la capital federal. La Policía también pone reparos para encaramarse a esas colinas de abigarrados bloques residenciales y apiñadas chabolas de cemento y cinc. Allí, en la 23 de Enero, rige la ley de Tupamaros, Zapatistas, «Alexis Vive» o La Piedrita; colectivos cuya acción directa va desde la promoción cultural hasta la autodefensa, pistola al cinto. Grupos de extrema izquierda surgidos de la pobreza casi extrema que se mueven detrás, al lado y, en ocasiones, por delante del líder revolucionario, Hugo Chávez, quien tiene en esas milicias una importante herramienta de presión social y «persuasión» política para desarrollar su «socialismo del siglo XXI». read more