Trump baraja un embargo económico a España en respuesta a los vínculos de la narcodictadura venezolana con el Gobierno socialcomunista de Sánchez

Del Toro Al Infinito

AD.- Fortalecido tras su absolución por el Senado norteamericano de los cargos de abuso de poder y obstrucción al Congreso en el juicio político contra él por presiones a Ucrania y con unos índices de popularidad cercanos al 50 por ciento, Donald Tump, que camina como un rayo hacia la reelección de forma abrumadoramente mayoritaria, ha puesto al Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez en su punto de mira. AD adelantó el 24 de enero que Estados Unidos estudia cursar una orden de detención internacional contra el ministro José Luis Ábalos. La noticia fue confirmada por medios como Periodista Digital, citando fuentes vinculadas con el Ejecutivo español.

La vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez provocó un gran revuelo mediático al aterrizar en el Aeropuerto de Barajas, ya que tenía impedido entrar en territorio europeo por vulnerar los derechos humanos (según la ONU) y el ministro José Luis Ábalos la recibió personalmente, incumpliendo así la ley. Lo que no sabíamos hasta ahora era que también había hablado por teléfono con Pedro Sánchez, una información que publica hoy en exclusiva el diario ABC, a través de fuentes de la oposición venezolana y de la propia vicepresidenta.

 

El suceso se produjo el pasado 20 de enero y habría sido Ábalos, muy nervioso, quien llamó a Sánchez y le pasaría el terminal a Rodríguez. «Fue una conversación breve», aseguran las fuentes, pero habrían tenido tiempo para que Rodríguez pidiera a Sánchez que no recibiera en Madrid a Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela y líder de la legítima Asamblea Nacional, que visitaba España unos días después.

Por si fuera poco, fuentes de la Administración Trump han apuntado que tanto el FBI como la DEA quieren conocer el contenio de los vídeos tanto de la pista de aterrizaje como de la sala vip, por si registraron la presencia de Rodríguez, investigada por la Administración para el Control de Drogas (DEA) junto a un buen número de dirigentes venezolanos.

Los vínculos de las autoridades chavistas con dirigentes gubernativos españoles y el hecho de que Delcy Rodríguez disuadiera a Sánchez de que recibiera a Juan Guaidó, habría hecho considerar a Trump la inclusión de España en la lista de países enemigos.

Trump dispone de una copiosa información poporcionada por la CIA acerca de las donaciones del régimen chavista de Venezuela a Podemos.

Entre ella un documento firmado por el ministro de Finanzas del gobierno venezolano, Rafael Isea, que muestra el pago de más de 7 millones de euros a la fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), germen de Podemos, para, entre otras cuestiones, extender el movimiento bolivariano en España.

Los pagos a la fundación, de los que fueron beneficiarios directos Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Jorge Verstrynge se desglosan en uno de 1,6 millones de euros en 2008 y 2,8 millones más en el período 2009-2012. Estas cantidades se sumarían a los más de 3 millones de euros recibidos anteriormente por el CEPS por otros trabajos de asesoramiento al gobierno bolivariano. Estados Unidos también investiga la extensión en España del Foro de Sao Paulo, creado a instancias de Fidel Castro para unir los objetivos de la izquierda y la extrema izquierda latinoamericana y que se reuniera anualmente.

En dicha organización participan grupos que ejercen el crimen y están fuertemente relacionados con el narcotráfico, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, además de los partidos de extrema izquierda como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile o el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de Maduro, entre otros que han participado en algunos de los foros anuales.

A Trump le preocupa los lazos y compromisos de Venezuela con reconocidos representantes de las escuelas de pensamiento de izquierdas. De hecho el pasado martes, en su discurso del Estado de la Unión, destacó la lucha contra el socialismo como uno de los ejes de su mandato.

Estados Unidos también investiga las grandes cantidades que hoy mueve el Banco de España para el régimen de Maduro. Después de que el Zirat Bank, propiedad del Gobierno turco, rompiera relaciones con el Banco Central de Venezuela el año pasado, Maduro perdió uno de sus pocos aliados en la evasión del asfixiante bloqueo económico. La decisión de Ankara fue una respuesta a la presión estadounidense, que ya había encarcelado al subdirector del Halkbank por violar el bloqueo al régimen iraní.

Cuando la poderosa Turquía no pudo resistir el embate norteamericano, la salvación le llegó a Maduro con ritmo socialista. El Banco de España, de forma discreta pero segura, empezó a mover el dinero del régimen; bajo el gobierno del PSOE se han movilizado cientos de millones de euros que han sido un oxigeno invaluable para las finanzas bolivarianas. El representante especial de los Estados Unidos para Venezuela, Elliot Abrams, presionó a Madrid para que se detuviera el lavado de dinero, pero el gobierno español se negó.

Entonces, como ahora, se analizó la posibilidad de sancionar a España, aunque en esa ocasión sólo eran restricciones financieras.

A la desconfianza de Donald Tump en Pedro Sánchez por los movimientos turbios en contra de los intereses estadounidenses, se suma el «caso Delcy»,que no ha hecho si no confirmar las peores sospechas del neoyorquino.

Fuentes cercanas al mandatario norteamericano apuntan ya a un posible embargo comercial en contra de España, con restricciones a las . exportaciones españolas. Trump podría vetar la presencia en España de compañías norteamericanas y los viajes de estadounidenses a nuestro país.

El actual Gobierno español está jugando en contra de sus propios intereses. Ante este escenario los españoles serán los pincipales damnificados. El dinero manda, PSOE y Podemos han recibido gigantescos recursos del régimen, por eso sus líderes se arriesgan tanto, desafiando a la UE y los Estados Unidos, para ayudar a los esbirros de Maduro. Sánchez e Iglesias saben que el gobierno bolivariano tiene toneladas de información incriminatoria con la que podría ponerlos en las listas de la Interpol.

Tampoco podemos olvidar que Marruecos tiene colosales intereses en Ceuta, Melilla y ahora las Canarias. Por su parte, la recién independiente Inglaterra sigue tan adicta a Gibraltar como siempre. Si España sigue oponiéndose a los intereses minero-energéticos de Estados Unidos en Venezuela, básicos para el mantenimiento de una economía hegemónica frente a Rusia y China, Trump hará lo mismo, facilitando la captura de aguas territoriales españolas, repletas de idénticos recursos, por parte de Marruecos.

No contento con desairar a los estadounidenses, el Gobierno español sigue apoyando las operaciones de la OTAN en territorios adyacentes al Estado Ruso. La misma Rusia que se ha acercado a Marruecos, coqueteando con venderle submarinos y aviones de última generación que arrasarían sin problema las debilitadas capacidades militares españolas. Por ahora, por el beneficio que les representan las ayuditas a Venezuela, los rusos ignoran las afrentas españolas, pero Putin, al igual que Trump, también se está construyendo un memorial de agravios con el cual cobrarle al Gobierno de Sánchez sus andanzas.

Parece claro que en un conflicto con Marruecos la OTAN no apoyaría a España, así que tendríamos que enfrentarnos a un Ejército fanatizado que contaría con el apoyo de estadounidenses y rusos, quienes, además de proteger sus intereses en ese conflicto, se estarían cobrando las jugadas dobles de los socialistas españoles.

Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y sus socios comunistas, para mantenerse en el poder y salvar sus pellejos de una condena ante un tribunal internacional, están poniendo a los españoles en medio de un conflicto global del que todos saldremos perdiendo.