Los saqueos son el hambre del pueblo fuera de control

Por Manuel Malaver

saqueos

Hay hambre en Venezuela, y también razones para sentirla absurda, irracional, vejatoria, humillante y francamente intolerable.

Reacción que se explica, fundamentalmente, en que sus responsables, los miembros de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, recibieron durante 17 años recursos quizá para que el hambre se alejara del país por lo menos en lo que resta del siglo XXI y los venezolanos pudieran dirigir sus energías y salud a resolver problemas más complejos y productivos.

Hablamos de los billones de dólares que ingresaron al país durante el ciclo alcista de los precios del crudo (2004-2008) y que se tiraron al cesto de la corrupción, la incompetencia, y el dispendio que se tradujo en pagarle presupuestos enteros a países aliados, financiarles nóminas y campañas electorales a partidos hermanos y regalos a amigos, simpatizantes y relacionados de la revolución.

Por eso, y por el hambre, desde hace tres semanas, en Maracaibo, San Cristóbal, Mérida, San Juan de los Morros, Ortiz, Valera, Trujillo, Boconó, Guatire y Guarenas, las multitudes se han lanzado a las calles a buscar comida e, igualmente, a expresar su rabia y protesta contra un gobierno cuyo modelo socialista desencadenó la escasez y ahora la utiliza para esclavizar a la población.

Horas menguadas y decididamente catastróficas para los venezolanos, porque, saquear no es ciertamente la mejor vía para resolver los problemas, pero ante un gobierno que por ninguna razón ni concepto lo va a hacer, sin duda que el saqueo se convierte en el mensaje con que los venezolanos se dicen entre sí, y al mundo, que no van rendirse.

Por más que los saqueos sean, también, el pretexto para que los cuerpos policiales y paramilitares de Maduro repriman. Y ya arrojen un saldo abultado de muertos y heridos, pero de igual manera, para que el pueblo exhiba una capacidad de resistencia que no terminará hasta que la actual élite gobernante, corrupta y hambreadora, abandone el poder y sea juzgada por un genocidio que no encuentra comparación en la historia pasada y presente del planeta.