Hillary Vs. Bernie: Will The Real Chavista Please Stand Up? (¿El verdadero chavista se pondrá de pié?)

BY MONICA SHOWALTER

Bernie Sanders complained last week that the Clinton campaign was trying to tie him to late Venezuelan dictator Hugo Chavez. AP

Bernie Sanders complained last week that the Clinton campaign was trying to tie him to late Venezuelan dictator Hugo Chavez. AP

With Donald Trump still dominating election headlines, here’s an under-the-radar bumfight that calls for a round of popcorn: the increasingly bitter struggle between Democratic candidates Bernie Sanders and Hillary Clinton to pin the Hugo Chavez tail on one another’s donkey.

Con Donald Trump todavia dominando los titulares de las elecciones, aquí se lleva a cabo una pelea callejera bajo el radar que llama a una ronda de palomitas de maíz: la cada vez mas amarga lucha entre los candidatos demócratas Bernie Sanders y Hillary Clinton para ponerse la cola de burro de Hugo Chávez el uno Al otro.

See, socialism, as it’s being marketed by Democrats, is the key to paradise. Free health care! Free education! Free birth control! Bernie Sanders admits to being a socialist, drawing attention to his admiration for Europe’s social democracies. He goes even further by praising the likes of U.K. Labour Party looney-left leader Jeremy Corbyn, who has expressed affinity for terrorists such as ISIS and FARC. Clinton, meanwhile, says she’s standing up for the middle class (it used to be “working class” until the phrase repelled voters) and vows punitive taxes on the rich.

Porque veamos, el socialismo, asi como está siendo comercializado por los demócratas, es la llave del paraíso. Atención gratuita de la salud, Educación gratuita, Control de la natalidad gratuito. Bernie Sanders admite ser un socialista, llamando la atención sobre su admiración por las democracias sociales de Europa. Él va aún más lejos al elogiar la talla de líder loco izquierdista del partido Laborista británico Jeremy Corbyn, quien ha expresado su afinidad por los terroristas como ISIS y las FARC. Clinton, por su parte, dice que representa a la clase media (que solía ser “clase obrera” hasta que la frase fue repudiada por los votantes) y jura que impondra impuestos de penalidad a los ricos.

There’s one little fly in the ointment here, however, and it’s an ugly one: the horrific failure of socialism in the late dictator Hugo Chavez’s Venezuela, which two decades ago embarked on the very socialist transformation the Democrats are calling for. There’s no getting away from the pictures coming out of that suppurating corpse of a nation and the reasons for its demise.

Sin embargo, hay una pequeña mosca en la sopa aquí y es una mosca fea: el horrible fracaso del socialismo en manos del último dictador de Venezuela, Hugo Chávez, que hace dos décadas se embarcó en la transformación socialista que los demócratas están pidiendo. No hay manera de alejarse uno de las imágenes que salen de ese cadáver supurante de nación que es hoy Venezuela y las razones de su desaparición.

Amid all the free stuff, bankruptcy and shortages have come, the miserable process of “running out of other people’s money” as Lady Thatcher put it. Standing in line for basic goods as Cubans do occupies the lives of millions of Venezuelans. Some are clubbed to death as goods are fought over. Young people prefer drug-dealing to college, given the absent opportunities for advancement. Prisoners eat cat meat. Corruption is rampant and central planning mismanagement ensures that food rots on the docks. Hospitals are crumbling from shortages, with vital cancer and hemophilia medication unavailable. Maternity wards are overrun by filthy opossums — killing dozens of newborns as they spread disease. With the focus on putting dissidents in prison, crime has overrun the country — with even a Miss Venezuela slain. Family tombs are broken into and robbed of bones. The scale of the horror, from birth to death in what Chavez called a socialist “sea of happiness” is unspeakable, and thousands of educated Venezuelans are fleeing.

En medio de todos los regalos al pueblo, la quiebra y la escasez han llegado, el proceso miserable de “quedarse sin el dinero de otros” como Margaret Thatcher expreso. Esperando de pie en cola para comprar productos de primera necesidad como lo han hecho por años los cubanos ocupa la vida de millones de venezolanos. Algunos son golpeados hasta la muerte mientras se disputan mercancías. Los jóvenes prefieren el tráfico de drogas a la universidad, debido a la falta de oportunidades de avance profesional. Los prisioneros comen carne de gato. La incontrolable corrupción como centro de la mala gestión de planificación asegura que se pudran los alimentos en los muelles. Los hospitales están desabastecidos por la escasez, con las medicinas para el cáncer y la hemofilia no disponibles. Salas de maternidad son arraszadas por sucios rabipelados que matan decenas de recién nacidos mientras propagan enfermedades. Con el enfoque en poner presos a los disidentes, la delincuencia ha invadido el país – incluso con una Miss Venezuela brutalmente asesinada. Tumbas de familias son violadas y los restos de sus seres queridos robados. La escala del horror, desde el nacimiento hasta la muerte en lo que Chávez llama un “mar de la felicidad” socialista es indescriptible, y miles de venezolanos educados están huyendo.

Suffice to say, nobody except maybe the fanatical Corbyn wants to be associated with the socialist rubble of Venezuela now that it’s one of the world’s top hellholes.

Basta con decir que nadie, excepto tal vez el fanático Corbyn quiere ser asociado con los escombros socialista de Venezuela ahora que es uno de los infiernos del mundo.

Which is why the battle between Hillary Clinton and Bernie Sanders over who is the Chavista is so entertaining.

Es por eso que la batalla entre Hillary Clinton y Bernie Sanders sobre quién es el chavista es tan entretenido.