Nunca sembraron el petróleo y dilapidaron los dólares

Por William Dávila

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Ahora es que vamos a sentir la crisis de la caída de los ingresos petroleros: después de que el régimen chavista dilapidó los tiempos de las vacas gordas.

El coeficiente de Gini no puede seguir siendo el discurso político para justificar el manirrotismo petrolero desde que Chávez llegó al poder.

El modelo fracasó y el régimen no quiere reconocerlo sino que se comporta como si la culpa fuera de otro. La culpa es del gobierno. Desarrolló una estrategia pensando en destruir el capitalismo y jamás se le pasó por la cabeza que compitiendo con el capitalismo sin producir, el modelo fracasaría.

Solo logró entronizar la lógica de la especulación, destruyendo los factores de la producción nacional.

Destruyeron la República y ahora anuncian la creación de una comisión para reducir el gasto público. ¿Cuál gasto público? Siempre hablaron de inversión social y supuestamente la Revolución se justificaba porque los de abajo iban a redimirse con el Socialismo del siglo XXI.

Reduccionismo criminal y corrupto fue el resultado.

Lo cierto es que el venezolano ahora es que va a llevar “vainas” por culpa de una camarilla de burócratas y corruptos que botaron la riqueza del país.

No obstante lo anterior, pienso que Venezuela tiene un inmenso potencial humano y material para salir hacia adelante. Lo lograremos en la misma medida en que se produzca un cambio de régimen por las vías democráticas y constitucionales.

He escrito y hablado sobre las elecciones parlamentarias porque es la vía para reconciliar el país y rescatar la República.

Pero no puedo descartar tampoco que dado el creciente descontento cualquier cosa podría suceder en el país: las mismas bases del PSUV reniegan de Maduro y su élite corrupta. Porque como pueblo pagarán las consecuencias de un régimen nefasto que destruyó todo lo que genera empleo de calidad, los valores del trabajo y del sacrificio en aras de una Revolución, creyendo que la época de las vacas gordas jamás iba a desaparecer.

El régimen de Maduro no tiene excusa para justificar su incapacidad y pérdida de valores humanos. Todo lo han tenido para haber enrumbado el país de una manera distinta.

En la AN “la tiranía de la mayoría” tuvo la oportunidad de encauzar las cosas, de haber exigido profundas investigaciones sobre los dólares de Cadivi asignados a empresas de maletín, y para dar un ejemplo de una nueva ética: haber actuado con contundencia en el caso Jagua porque el mismo implica una violación de principios del Derecho Internacional, como el de la no injerencia en los asuntos internos de un país y un. Conducta antiética como el peculado de uso por la utilización de bienes del Estado en provecho propio. Pero la directiva de la AN prefirió guardar silencio y negar las iniciativas que propusimos para averiguar el caso, lo que desde ya les deslegitima para seguir conduciendo los destinos de la AN.