Little Bread, Lots of Circuses in Venezuela (Poco pan y mucho circo en Venezuela

By Peter Wilson

Futuro Parque Hugo Chávez en La Rinconada

Futuro Parque Hugo Chávez en La Rinconada

As the country’s economy collapses around him, President Nicolás Maduro is building a staggeringly expensive monument to his mentor Hugo Chávez.

Mientras la economía del país se derrumba a su alrededor, el presidente Nicolás Maduro está construyendo un monumento asombrosamente caro para su mentor Hugo Chávez.

CARACAS — Between the hills of the Colinas de la Rinconada, enormous earth movers are breaking ground on a monument to the glory of Chávismo. The construction crews have a tight schedule to keep: If all goes as planned, by 2016, the valley — roughly a half-hour drive from Caracas — will house a pair of state-funded baseball and soccer stadiums, boasting a combined seating capacity of over 85,000. And that’s not all.

CARACAS – Entre las colinas de la Colinas de la Rinconada, enormes excavadoras están moviendo tierra para darle cabida a un monumento a la gloria del chavismo. Los equipos de construcción tienen una agenda muy apretada que mantener: Si todo va según como es previsto, para el 2016, el valle – aproximadamente a media hora de Caracas – albergará un par de estadios de béisbol y fútbol financiados por el estado, con una capacidad de asientos de más de 85.000 entre todos. Y eso no es todo.

The facility, known as the Parque Hugo Chávez, will also include a park, transit center, sports facilities, and refurbished horse racing track. “One day we will see the World Cup in Venezuela,’’ President Nicolás Maduro boasted in August while touring the project site on a bicycle (never mind that baseball is Venezuela’s national sport and soccer a distant second in popularity).

la precisora

This is what happens to the streets of Venezuela when it rains. (Ésto es lo que pasa en las calles de Caracas cuando llueve).

El centro, conocido como el Parque Hugo Chávez, también incluirá un parque, centro de tránsito, instalaciones deportivas y una pista de carreras de caballos restaurada. “Un día vamos a ver la Copa Mundial en Venezuela ”, se jactó el presidente Nicolás Maduro en agosto mientras estaba de gira en el sitio del proyecto montado en una bicicleta (no importa que el béisbol sea el deporte nacional de Venezuela y que el fútbol ocupe solo un distante segundo lugar en popularidad).

The megaproject coincides inconveniently with the country’s mounting economic morass, brought on by sinking oil prices, corruption, and the failure of economic policies that have left millions scrambling for basic necessities. It also dovetails uncomfortably with Washington’s stunning decision to reopen diplomatic and trade relations with Cuba, an ironclad ally of Venezuela during the Chávez years — as well as the U.S. Congress’s decision to press for sanctions against the Maduro government in response to its deadly crackdown on protestors earlier this year.

El megaproyecto inconvenientemente coincide con el gigante pantano económico que vive el país provocado por la caída de los precios del petróleo, la corrupción y el fracaso de las políticas económicas que han dejado a millones luchando para cubrir sus necesidades básicas. También encaja incómodamente con la impresionante decisión de Washington de abrir de nuevo las relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba, un aliado férreo de Venezuela durante los años de Chávez – además de la decisión del Congreso de Estados Unidos de presionar para que apliquen sanciones contra el gobierno de Maduro en respuesta a su ofensiva mortal contra los manifestantes a principios de este año.

Maduro’s big bet: A new sports park will take his countrymen’s minds off their sputtering economy. Venezuelans may not have hand soap, milk, or deodorant right now. But they’ll have their sports.

La gran apuesta de Maduro: Un nuevo parque deportivo distraerá a sus paisanos desviándo sus mentes de la pulverizada economía. Los venezolanos puede que no tengan jabón de baño, leche ni desodorante en este momento, pero tendrán sus deportes.

The Venezuelan government has already spent over $35 million on the project, whose overall cost is a closely guarded secret. “Our idea is to keep it simple, easy to maintain, and keep it economical,” says Simon Smithson, project manager for Rogers, Stirk, Harbour and Partners, the British architecture firm that is designing the soccer stadium, transportation center and park. “This is a big investment for a country whose infrastructure isn’t the best,” he adds.

El gobierno regimen venezolano ya ha gastado más de $ 35 millones en el proyecto, cuyo costo total es un secreto muy bien guardado. “Nuestra idea es que sea sencillo, fácil de mantener y económico”, dice Simon Smithson, gerente de proyecto de Rogers, Stirk, Harbour y Partners, la firma británica de arquitectura que está diseñando el estadio de fútbol, centro de transporte y parque. “Esta es una gran inversión para un país cuya infraestructura no es la mejor”, añade.

Together, the stadiums will form the core of a 200-hectare park. Its roofs will be red and green like the “colors of a tribal headdress,” Smithson says. At its center will be a huge, eight-acre plaza featuring a statue of Chávez, who was known to be a rabid sports fan. Completion of one of the facilities, a 50,000-seat soccer stadium, is tentatively scheduled for the end of 2016. Its counterpart, a 35,000-seat baseball park, is slated to be ready in October 2015, just in time for the start of the season. Both goals seem overly optimistic. Constant construction delays have hampered the project.

puentes se caen

Every day a bridge built before this regime colapses because they refuse to maintain them. They don’t bother to build new ones either. (Todos los días se cae un puente de los construídos antes de este régimen porque no les da la gana de gastar en mantenimiento. Tampoco se molestan en construir nuevos).

Juntos, los estadios formarán el núcleo de un parque de 200 hectáreas. Sus techos serán de color rojo y verde como los “colores de un tocado tribal”, afirma Smithson. En su centro estará una plaza enorme, de ocho hectáreas con una estatua de Chávez, quien se conoce fue un fanático de los deportes. La finalización de una de las instalaciones, un estadio de fútbol con capacidad para 50.000, está programada tentativamente para finales de 2016. Su contraparte, un parque de béisbol 35.000 asientos, está programado que esté listo en octubre de 2015, justo a tiempo para el inicio de la temporada. Ambos objetivos parecen demasiado optimistas. Los constantes retrasos en la construcción han obstaculizado el proyecto.

And if similar projects around the world are any indication, the full cost of the stadiums could blow past initial estimates and run upwards of $1 billion, with the full price tag of the park, stadiums, and transportation hub coming in even higher. Not that there’s much oversight: Funding for the project comes from opaque development funds that bypass congressional approval, potentially opening it up to the graft and corruption so pervasive in Venezuela.

Y si proyectos similares en todo el mundo son una indicación, el costo total de los estadios podría sobrepasar los cálculos iniciales y llegar a más de mil millones de dólares, con la etiqueta de precio total del parque, los estadios y centro de transporte siendo mucho más alta. No es que haya mucha supervisión: Los fondos para el proyecto proviene de opacas fondos de desarrollo  que evitan la aprobación del Congreso, lo que podría exponerlo al soborno y la corrupción tan generalizada en Venezuela.

The government also made little effort to include Venezuelan architects in the project. Rogers, Stirk, Harbour, and Partners is a British firm led by the award-winning architect Sir Richard Rogers. The contract for the baseball stadium was assigned to Gensler, a U.S. architecture firm. Maduro’s government awarded both contracts without open bidding or contests, a fact that rankles many of Venezuela’s 28,000 architects. As it happens, Richard, whose firm built the Pompidou Center in Paris and Terminal 4 at the Madrid Airport, seems to have won the soccer stadium and park contract thanks to his ties with Chávez, whom he met in 2007 when the late president was touring London.

huecos

Cars fall into holes every day. Nothing has been done to keep the infrastructure in 16 years, infrastructure that was built by all the previous governements. (Carros se caen en huecos todos los días. No se ha hecho nada por mantener la infraestructura en 16 años, infraestructura que construyeron todos los demás gobiernos).

El gobierno también hizo poco esfuerzo por incluir arquitectos venezolanos en el proyecto. Rogers, Stirk, Harbour y Partners es una firma británica dirigida por el galardonado arquitecto Sir Richard Rogers. El contrato para el estadio de béisbol fue asignado a Gensler, una firma de arquitectura estadounidense. El gobierno régimen de Maduro chavista concedió ambos contratos sin licitación abierta o concursos, un hecho que irrita a muchos de los 28.000 arquitectos de Venezuela. De hecho, Richard, cuya firma construyó el Centro Pompidou de París y la Terminal 4 del Aeropuerto de Madrid, parece haber ganado el contrato para el estadio de fútbol y el parque gracias a sus vínculos con Chávez, a quien conoció en 2007, cuando el difunto presidente estaba de gira en Londres.

Ordinarily, a project like Parque Hugo Chávez would require the approval of all five boroughs that constitute Greater Caracas. But because the opposition controls four of the five boroughs, the central government opted to place it under the aegis of the one borough it controls. This means that the Greater Caracas government has, for all intents and purposes, been cut out of the project. “This kind of project can give the city an identity. It can be iconic,’’ says Omar Carnevalli, a Caracas-based sports architect. “But large parts of the population have been excluded from the consultations and planning.”

Por lo general, un proyecto como el Parque Hugo Chávez requeriría la aprobación de los cinco condados que constituyen la Gran Caracas. Pero debido a que la oposición controla cuatro de los cinco municipios, el gobierno central optó por colocarla bajo los auspicios de la ciudad que controla. Ésto significa que el gobierno de la Gran Caracas a todas luces, ha sido sacada del proyecto. “Este tipo de proyecto puede dar a la ciudad una identidad. Puede ser icónico, ” dice Omar Carnevalli, arquitecto de los deportes con sede en Caracas. “Pero gran parte de la población ha sido excluida de las consultas y la planificación.”

Smithson, for one, disagrees. “Socially, we are trying to be inclusive, and we’ve held lots of public meetings as part of the design process,” he says. “We are happy to deal with the concerns people have.”

Smithson, por su parte, no está de acuerdo. “Socialmente, estamos tratando de ser incluyentes y hemos hecho muchas reuniones públicas como parte del proceso de diseño”, dice. “Nos alegra hacer frente a las preocupaciones que tiene la gente.”

But many locals say they are particularly concerned about the park’s proximity to the main thoroughfare that snakes out of Caracas to the west. The six-lane highway (eight lanes in some segments) already resembles a parking lot during rush hour as traffic slows to a crawl, and the prospect of even greater congestion is a real worry. “The park is going next to a public housing project that is slated to hold 120,000 persons,” says Zulma Bolivar, head of the Metropolitan Urban Institute, which oversees development of the city. “They haven’t studied the possible repercussions the park is going to have on public services, such as water, electricity, and garbage collection.”

Pero muchos residentes locales dicen que están particularmente preocupados por la proximidad del parque a la calle principal que serpentea Caracas hacia el oeste. La autopista de seis carriles (ocho carriles en algunos segmentos) ya parece un estacionamiento durante las horas pico porque el tráfico desacelera hasta pararse y la posibilidad de una mayor congestión es una preocupación real. “El parque quedará al lado de un proyecto de viviendas públicas que está programado a ser hogar para 120.000 personas”, dice Zulma Bolívar, jefe del Instituto Urbano Metropolitano que supervisa el desarrollo de la ciudad. “Ellos no han estudiado las posibles repercusiones que sufriran los servicios públicos como agua, electricidad y recolección de basura por culpa del parque.”

These concerns, compounded by Venezuela’s stubborn economic malaise, make it difficult to understand Maduro’s gamble. Nagging shortages of basic foodstuffs remain a persistent problem. Even in places like Caracas, the sudden delivery of staple goods like sugar, coffee, or corn meal, can quickly lead to huge lines. And because of a steel and cement deficit, the government has cut back on public housing and infrastructure projects. Meanwhile, the country’s currency, the bolivar, has lost most of its value. Although the official exchange rate is 6.3 bolivars to the dollar, the black market rate is now 182. Analysts also estimate that inflation will rise to over 60 percent by the end of the year. And with oil prices dropping precipitously, the prognosis for the future is bleak: Many experts predict that inflation could hit triple digits next year as the recession deepens.

Estas preocupaciones, agravadas por el malestar económico persistente de Venezuela, hacen que sea difícil entender la apuesta de Maduro. La constante escasez de los alimentos básicos sigue siendo un problema permanente. Incluso en lugares como Caracas, la llegada repentina de bienes básicos como azúcar, café o harina de maíz puede conducir rápidamente a enormes colas. Y debido a la falta de acero y cemento, el gobierno ha reducido los proyectos de vivienda y proyectos de infraestructura. (Ovario II dice: Yo no entiendo este comentario. El régimen chavista no ha construído nada que sirva, especialmente proyectos de infraestructura. Ni siquiera han sido capaces de “reparar” las grandes obras de otros porque a ellos les gusta es destruír, no construir). Mientras tanto, la moneda del país, el bolívar, ha perdido casi todo su valor. Aunque la tasa de cambio oficial es de 6,3 bolívares por dólar, en el mercado negro el dólar está a 182 bolívares. Los analistas también estiman que la inflación se elevará a más del 60 por ciento a finales de año. Y con los precios del petróleo cayendo en picada, el pronóstico para el futuro es sombrío: Muchos expertos predicen que la inflación podría llegar a los tres dígitos el próximo año a medida que la recesión se profundiza.

Not surprisingly, Maduro’s standing is also tanking. According to the latest Datanalisis survey, only 24.5 percent of those polled support him. More than 85 percent say the country’s situation is negative, while 71 percent believe Maduro will be recalled in 2016, three years before his term expires.

No es sorprendente que la posición de Maduro también se está hundiendo. Según la última encuesta de Datanálisis, sólo el 24,5 por ciento de los encuestados lo apoyan. Más del 85 por ciento dice que la situación del país es negativa, mientras que el 71 por ciento cree que Maduro será destituído en 2016, tres años antes de que expire su mandato.

Güaire River, famos because now they throw cadavers in it. (El Río Güaire, famoso porque ahora dejan cadáveres en él).

Güaire River, famos because now they throw cadavers in it. (El Río Güaire, famoso porque ahora lanzan cadáveres en él).

But some say Venezuela’s crisis is precisely why Maduro green-lit the “Circus Chaveximus.” David Smilde, a senior fellow at the Washington Office on Latin America, argues that the stadium plan is a calculated play by the president to hitch his fading political star to the still-strong legacy of Hugo Chávez, especially with next November’s parliamentary elections on the horizon.

Pero algunos dicen que la crisis de Venezuela es precisamente la razón por la que Maduro prendió la luz verde al “Circo Chaveximus.” David Smilde, investigador superior de la Oficina de Washington para América Latina, sostiene que el plan del estadio es un juego calculado por el presidente Maduro para anclar la caída de su estrella política al aún fuerte legado de Hugo Chávez, especialmente con las elecciones parlamentarias del próximo noviembre en el horizonte.

The late president remains a constant presence in Venezuela. (Ovario II says: Right, it{s like a curse. We see him everywhere, even in the toilet, and they still can{t get us to stop hating him. The Venezuelan who loves our country hates Chávez and everything he brought with him in 1999.) State television continues to broadcast reruns of Chávez’s past speeches and his visage adorns many government posters, as well as the official logo of the ruling United Socialist Party of Venezuela. Maduro has attempted to portray the new park as just the latest achievement of his socialist revolution. “Chávez himself, was fond of spectacle and big projects,” Smilde explains. (Ovario II dice: Name one). “Such a big project [like the stadiums] in a context of basic, fundamental problems also brings people back to the glory of the Chávez years.” (Ovario II dice: Yeah, right. People with nothing to eat couldn’t care less about the dead dictator or his years of “glory”.)

El fallecido presidente sigue siendo una presencia constante en Venezuela. (Ovario II dice: Si, es como una maldición. Lo vemos en todas partes, hasta en la poceta y ni así logran que lo dejemos de odiar. El venezolano que ama a nuestro país lo odia a él y a todo lo que trajo consigo en 1999). La televisión estatal sigue transmitiendo discursos pasados de Chávez y su rostro adorna aféa muchos carteles del gobierno, así como el logotipo oficial del Partido Socialista Unido de Venezuela. Maduro ha intentado retratar el nuevo parque como el último logro de su revolución socialista. “Al propio Chávez le gustaba el espectáculo y los grandes proyectos”, explica Smilde. (Ovario II dice: Nombrame uno). “Ese gran proyecto [como los estadios] en un contexto de problemas básicos y fundamentales también regresa a la gente a la gloria de los años de Chávez.” (Ovario II dice: Si, sobretodo. A la gente con hambre le importa un comino el difunto galactico o sus años de gloria).

Indeed, before his death, Chávez inaugurated a number of megaprojects to showcase the success of his revolution, often taking credit even for those started by his predecessors. (Ovario II dice: Chávez was only good at destroying, stealing and changing the name of EVERTHING that others did and he ruined.) Finishing them has proven more difficult. According to Venezuela’s national comptroller’s 2013 annual report, 4,381 public infrastructure projects remained incomplete as of Dec. 31, 2013. A quarter of them began before 2006 and have languished due to a lack of funding, political will, corruption, or poor execution.

De hecho, antes de su muerte, Chávez inauguró una serie de megaproyectos para mostrar el éxito de su revolución, a menudo dándose crédito por aquellos proyectos iniciado por sus predecesores. (Ovario II dice: Chávez solo sirvió para destruir, robar y cambiarle el nombre a TODO lo que hicieron los demás y él arruinó). Terminar esos proyectos les ha resultado muy difícil. Según el informe anual para el 2013 del contralor nacional de Venezuela, 4.381 proyectos de infraestructura pública permanecieron incompletos hasta el 31 de diciembre de 2013. Una cuarta parte de ellos se inició antes de 2006 y se han parado debido a la falta de financiamiento, voluntad política, corrupción o la mala ejecución.

Recolector de basura Las Mayas

Recolector de basura Las Mayas

Caracas itself is a veritable graveyard of boondoggles. The western tower of Parque Central, South America’s tallest skyscraper, remains uninhabitable more than a decade after its top floors were razed in a 2004, despite the expenditure of tens of millions of dollars, and repeated government promises. A short distance from Parque Hugo Chávez sits the Las Mayas garbage collection center, which Chávez promised to move outside the city. The center, a health hazard and eyesore, remains open, even though it is located right next to a new public housing center. And the Güaire River, which runs through Caracas, and which Chávez promised to clean up and make swimmable by this year, remains an open sewer.

Caracas misma es un verdadero cementerio de despilfarros. La torre occidental del Parque Central, el rascacielos más alto de América del Sur, sigue siendo inhabitable después de más de una década ya que sus pisos superiores fueron arrasadas en 2004, aun después del gasto de decenas de millones de dólares y las repetidas promesas del gobierno. A pocos metros del parque Hugo Chávez se encuentra el centro recolector de basura Las Mayas, el cual Chávez se comprometió a sacar de la ciudad. Dicho centro, un peligro para la salud y visible monstruosidad, sigue abierto a pesar de que se encuentra justo al lado de un nuevo centro de vivienda pública. Y el río Güaire, el cual atraviesa Caracas y que Chávez se comprometió a limpiar como balneario este año, sigue siendo una alcantarilla abierta.

Roberto Montoya, a 37-year old teacher in Caracas, and others fear that Parque Hugo Chávez may share a similar fate, especially as Venezuela’s economic crisis mounts. “I’m hoping that they will be able to finish it, especially the sports venues,’’ he says. “But right now I’m too busy trying to find some groceries to worry about it.”

Roberto Montoya, un profesor de Caracas de 37 años y otros temen que Parque Hugo Chávez puede tener un destino similar, especialmente cuando se acrecienta  la crisis económica de Venezuela. “Tengo la esperanza de que sean capaces de terminarlo, especialmente los espacios deportivo, ”, dice. “Pero en este momento estoy muy ocupado tratando de encontrar algunos víveres para preocuparme por eso.”

Photos: JUAN BARRETO / AFP